III

 

Un día después de largos años y sin cambiar de rutina, se abrió la puerta de dicho desván o bohardilla. Cuando inmensa fue la sorpresa para Sofía que unas manos la tomaron, la sacudieron un poco para sacarle el polvo y así, medio despeinada en un escenario lleno de luz, se la entregaron a una niña pequeña llamada Stephanie, que venía con su papá de Europa de visita a la casa de los tíos de su padre. (9)

 

Desde ese día Sofía volvió a tener compañía, después de unos días la muñeca fue embalada y viajó con Stephanie de vuelta a Europa desde donde había venido ya muchos años atrás. (10)

 

Una vez en casa de Stephanie, Sofía fue entregada a una viejita que coleccionaba y vestía muchas muñecas. Sofía pudo encontrarse con ellas todas modelos muy elegantes que lucían sus hermosos vestidos en fila en una gran cómoda, como una inmensa pasarela en casa de esta abuelita, quién se alegró mucho de verla, aunque mal vestida, maltrecha, la recibió como una más de todas sus hijas adoptadas que vestía y cuidaba. (11)

 

Al poco de unos días, Sofía se sentía feliz de tener tanta compañía y luciendo un nuevo y hermoso vestido. Hasta con un velo que cubría sus cabellos y con sus nuevos zapatitos blancos y calcetas del mismo color. (12)

IV

 

Por fin vino el día en que Sofía llegó de nuevo a casa de Stephanie, quién la recibió feliz y desde ese día Sofía y Stephanie fueron inseparables. Jugaban y compartían muchas horas, también con otras mascotas de Stephanie, como la familia de las lobitas llamadas Lisas. (13)

 

Así pasó el tiempo, Stephanie fue creciendo y cambiando sus intereses, fue jugando menos con Sofía, hasta que llegó a formar parte de la decoración del dormitorio de Stephanie. (14)

 

Por último, unas manos tomaron a Sofía y la llevaron a la bohardilla del edificio, donde se conserva. (15)

 

Cada vez que se abría la puerta de la bohardilla, Sofía habría bien sus ojos, se impacientaba, pero… al poco se daba cuenta que o venían a dejar o a buscar algo pasando frente a ella cerraban la puerta y de nuevo la oscuridad. (15)

 

Después de algunos años, el polvo y el frío de aquel lugar del entretecho, era parte de su triste realidad. Ella cerró bien sus ojos y en

un día como tantos, se volvió abrir la puerta de la bodega, se enciende la luz y esta vez para sorpresa de Sofía, unas manos la tomaron. (16)

 

La sacudieron un poco y la sacaron de ese lugar oscuro, húmedo y frío, bajando la escalera llegaron de nuevo a la luz del hogar. (16)

 

¿Qué sucedió entonces? Ante sus ojos frente a Sofía había una niña pequeña que la miraba ansiosa por tomarla. Entonces la muñeca comprendió que ya tendría con quien jugar… ¡¡¡Qué felicidad!!! Sofía volvería a tener un nuevo hogar. (17)

 

Al cabo de unos minutos Sofía abre sus ojos y descubre que todo estaba muy obscuro como siempre. Ella continuaba en la bohardilla, sólo había sido un sueño. (18)

V

 

Unos amigos del padre de Stephanie tenían una tienda de juguetes en la ciudad vieja, donde había, pelotas, juegos de playa, autitos, muñecas, juegos de mesa etc. con juguetes distintos y para diferentes edades. (19)

 

Francisco el dueño de la tienda entre el orden de los juguetes organizó unas repisas con juguetes antiguos, no a la venta, eran solo para exposición y decoración de la casa. Cuando le comentó esto al padre de Stephanie, él se acordó de Sofía que estaba en la bodega. (19)

 

Le contó a Francisco que él tenía una muñeca antigua guardada en el desván de la casa y si se interesaba en ponerla en su vitrina de exposición de juguetes antiguos. A lo que Francisco aceptó con mucho agrado. (19)

 

 

 

VI

 

Esta ves Sofía sintió que se abría la puerta de la bohardilla de nuevo, y no lo podía creer, las manos Eduardo, el padre de Stephanie la tomaron, la bajaron a la casa, la bañaron, le lavaron el vestido, la arreglaron como en sus mejores tiempos. (20)

 

Sofía muy sorprendida vio como la llevaban a un lugar muy familiar, un lugar donde ella un día del pasado salió al mundo, era su casa, la casa de sus amigos, la casa de los juguetes. (21)

 

Francisco la recibió muy contento, la pusieron en una repisa muy linda y bien decorada, llena de luz y de muchas otras muñecas, muñecos y otros juguetes, todos bien antiguos, pero muy hermosos. (21)

 

Sofía, sonreía, le brillaban los ojos de emoción, se encontró con algunos de sus amigos de entonces. Fue colocada en un lugar de honor, lucía muy hermosa, radiante, muy contenta. (22)

 

Sofía desde ese lugar veía como la gente, las niñas la admiraban, le sonreían. La muñeca Sofía estaba de vuelta en casa y feliz. (22)